COOLPO, la empresa dueña de Ayacucho

“Coolpo, Coolpo, Coolpo”, dijo el representante de la compañía, mientras con un dedo señalaba distintos puntos de la ciudad. Echó un vistazo a la Concejal y, esbozando una sonrisa socarrona, añadió: “Ayacucho es de Coolpo”.

Ese párrafo, que bien podría ser extraído de una novela negra, es el relato de lo ocurrido con un integrante de la firma constructora de obras Coolpo, al manifestarle a una edil la extensión de los tentáculos que dicha empresa desplegó sobre el mapa del partido de Ayacucho.

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NÚMEROS QUE NO CIERRAN

La compañía que hoy es conocida bajo el nombre de Coolpo, tuvo una vida pasada. Creada el 19 de febrero del año 2009, OBROS S.R.L es la sociedad previa constituida por Daniel Andrés Kelly y Pablo Suhr (actuales dueños de Coolpo). Su Capital Social declarado al inicio fue de $50.000; esto significa que, en su origen la compañía contaba con un capital total por un valor aproximado al de un Fiat Uno modelo 94´.

Sin embargo, el 16 de marzo del 2011, ambos concibieron a la nueva criatura: Coolpo. Pese al cambio de nombre, el Capital Social para ese momento continuaba siendo de $50.000. Capital que se mantuvo en esa cifra hasta que en el año 2015, según el Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires, escaló a $5.550.000. Lo que deriva en que durante seis años la firma fue contratada para ejecutar obras millonarias, a pesar de su capital mínimo.

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Esto quiere decir: por un lado, que del 2009 al 2011, OBROS no habría incrementado un solo peso su capital; pero que, de un momento a otro, Coolpo creció por la suma de $5.500.000.

De ser así, ello lleva indefectiblemente a preguntarse, ¿cómo es posible que aún con los mismos dueños, OBROS en dos años no creciera un centavo, pero que una vez modificado el nombre a Coolpo, expandiera 110 veces su capital?

¿Acaso el nombre OBROS era mufa?

No es efecto del azar, claro. Resulta que en el 2015, tanto Kelly como Suhr aportaron un total de $2.750.000 cada uno a la empresa. Lo contradictorio es que ambos propietarios, figuran como monotributistas categoría D. ¿Cómo hacen dos monotributistas para desembolsar $5.500.000 en una compañía?

Otra dato que llama poderosamente la atención al revisar los ejercicios contables de la firma, surge de reparar que del año 2014 al 2015 el patrimonio de Coolpo saltó de $1.994.254,25 a $8.965.303,11. Ello implica una escalada del 450% de un año al siguiente.

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Cuesta explicar cómo una compañía que en ese mismo ejercicio declaró cero pesos en gastos comerciales de publicidad, por ejemplo, haya sido contratada sin la menor necesidad de promocionar sus servicios.

No obstante, las incongruencias no se agotan ahí. Muy por el contrario, de indagar en mayor profundidad, es posible dar cuenta que la empresa registraría una deuda bancaria total que trepa los $4.000.000 (entre el Banco Provincia y el Nación). Lo que se traduce en que la compañía tendría un alto porcentaje de su capital comprometido en deudas a la banca.

Además, oficialmente tiene declarado que cuenta con una planta de empleados que ronda entre los 16 y 20 trabajadores. Al mismo tiempo, Coolpo es asiduo blanco de denuncias ante el Ministerio de Trabajo por precarización laboral de personas que accedieron a prestar servicios en la empresa engañados con un trabajo formal, pero que en realidad se trataba de una contratación por fuera de la ley. Y lo paradójico es que se encontraría como moroso en el pago de aportes jubilatorios a sus empleados; es decir, que ni siquiera le realizaría los aportes en tiempo y forma a esas 16 personas que oficialmente tiene declaradas.

Tras cartón, la empresa no registra a su nombre afiliaciones vigentes ante la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT); por consiguiente, se deriva que sus trabajadores no tendrían cobertura de ART ni seguro laboral.

COOLPO Y DURCODOY, ¿VAN DE LA MANO?

Previo al 10 de diciembre del 2011, el Arquitecto Ignacio Durcodoy se desempeñó como titular de la cartera de Obras Públicas en la Municipalidad de Guaminí.

Al ser consultado por Durcodoy, un funcionario de primerísima línea de dicha comunidad bonaerense respondió a este medió de manera contundente con tres palabras: “Un personaje controversial”.

Llamativamente, una vez elegido Intendente de la ciudad de Ayacucho el profesor Pablo Zubiaurre -quien nombra al frente de la Secretaría de Obras Públicas a Durcodoy-, Coolpo desembarcó en esa comuna ofreciéndose en la Licitación Pública para la construcción de 33 viviendas del Plan Compartir. La compañía de Kelly y Suhr ganó la que sería su primera obra por un total de $6.815.214,45 de contrato. A lo que hay que agregarle el desembolso adicional de $1.999.085,52 bajo el concepto de “ampliación” –un método común en esta compañía para arañar más millones en licitaciones ya conquistadas.

El crecimiento en un 450% del patrimonio de Coolpo, coincide con los años en los que comenzó a ganar licitaciones en Ayacucho

A partir de ese momento, los caminos entre Durcodoy y Coolpo parecen haberse cruzado. Pues, durante la gestión de Durcodoy, Coolpo ha facturado en Ayacucho un total de $107.146.105,66 por ocho obras licitadas.

Resulta imposible no cuestionarse al arribar a estas cifras, ¿cómo es posible que una contratista que oficialmente cuenta con 16 empleados, gane contrataciones para la construcción de obras tan complejas y demandantes? Hay números que no cierran. Aunque es evidente que para Kelly y su socio Surh, sí.

Tampoco se explica la lógica de sus presupuestos, dado que para la construcción en Ayacucho de 26 viviendas del Programa Buenos Aires Hogar facturó $18.500.000, mientras que para una obra en la misma ciudad aunque con una suma de 54 viviendas ganó la licitación por $18.116.800. Es decir, que para levantar 26 casas presupuestó $383.200 más que para construir 54.

Lo que lleva a descifrar que: opción uno, un plan de viviendas tiene grifería de oro y el otro de plástico; opción dos, la Municipalidad de Ayacucho agarró una oferta “Contrate dos y llévese la segunda por la mitad”; u opción tres, hay precios que no tienen correlato con la realidad.

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Lo curioso es que para la construcción de otras 54 viviendas en el barrio La Feria, Coolpo ganó la licitación de la obra por la suma de $48.999.604,51. ¿A qué se debe la diferencia de presupuestos por la misma cantidad de casas? Si la respuesta es la inflación, la repregunta obligada es, ¿por qué entonces para los empleados municipales el aumento del gobierno fue del 17% en tres cuotas?

SE HA FORMADO UNA PAREJA

Todo parece indicar que entre el gobierno de Cambiemos en Ayacucho y la firma de los monotributistas Kelly y Suhr, han construido otro tipo de obra. Se trata de un circo diseñado de tal forma que los platenses facturen millones. A pesar de los antecedentes poco positivos de estos en la reparación del techo de la Casa de la Cultura, y más allá de las “particularidades” en los números de esa compañía.

Por fuera del circo, a su vez, quedan las contratistas y trabajadores de obras de la localidad. Porque, claro está, esos casi $110.000.000 que tanto Kelly como Suhr han acumulado en Ayacucho, no los gastan en el almacén de la esquina.

Muchas son las piezas que no encajan. Sin embargo, hay algo evidente en este rompecabezas: Coolpo se está convirtiendo en la empresa dueña de Ayacucho.

Una empresa que hace nueve años comenzó con un capital total semejante al valor de un Fiat Uno modelo 94´, y que hoy factura cientos de millones de pesos con 16 empleados declarados.